Esos colores son lo que me traen a la vida; uno es el que
asocio a lo mejor que te puede pasar en esta vida: el amor. El otro es el color
de la seguridad; es el color que me hace sentirme bien conmigo mismo. Ambos me
hacen ser feliz, vivir la vida al máximo. Si mi imaginación me lo permite
incluso estar eufórico. Vivo para ser feliz y ser escuchado, vivo para hacer de
esta vida algo sencillo, aunque no siempre sea así y se complique. Intento no
ser como soy, pero al final mi ser testarudo, idiota y gilipollas vuelve a mí.
Celos, posesión, cabreo, silencio, tristeza; esos son los sentimientos que me
enturbian la mente y me hacen pensar que no estoy haciendo lo correcto cuando
realmente sé que lo estoy haciendo y nunca debería dudar de ello. Si estoy
sereno y hago caso a mi yo racional siempre sale bien, si me dejo llevar la
jodo siempre; hago de lo más posible un imposible y de lo fácil difícil.
Siempre voy contracorriente y eso me hace pensar demasiado, estar y sentirme
demasiado solo. Soy yo.
Me siento delante del teclado, pienso, miro hacia dentro y probablemente siento miedo, el futuro es siempre incierto, pero siempre hay un futuro, ya sea este bueno o malo. Supongo que tienes miedo a echarlo todo a perder de nuevo, miedo a cometer los mismos errores dos veces. Al fin y al cabo somos seres humanos y como decía un buen autor <>, pues yo creo que uno mismo es su propia alienación también. Pensamos que podemos ser mejores, pero en realidad solo creemos que somos mejores; para los demás seguimos siendo lo mismo: nada o muy poco. Vivimos en un momento difícil para todos y para mi no es menos. Creo que he encontrado esa lucecita al final del túnel que te ayuda a ser mejor, a ser ¿tu mismo? Pero también creo que nunca somos nosotros mismos, que siempre tenemos una faceta diferente según quién se nos ponga delante, aunque creo que solo habría que desnudarse ante una persona. Esa persona que antes o después sabes que te ayudará, tu mejor amigo, tu novia, tu madre o un extraño que conoces por internet; no importa solo elige bien. No cometas más errores de los que ya has cometido, confía en ti mismo, sé seguro y no te eches para atrás, en fin, no tengas miedo, vive la vida como si fuera cada día el último; purifica tu interior y ama a quien tengas que amar. Bah creo que me he vuelto a ir por las ramas esto solo iban a ser unas reflexiones de aburrimiento y parece otra cosa, supongo que otra locura transitoria de escribir, así que creo que me despediré.
Vuelvo a escribir, la esperanza de ser yo de nuevo es única, me hace vivir con muchas ganas y pensar en todo aquello bueno que pasa en el mundo cuando sabes como mirar el lado bueno de las cosas.
Mirando, intentando, riendo,
innovando, amando yo muero.
Y esto me mata y me remata,
cada día que llego a casa,
parece que se me pasa
pero es sólo eso un resplandor,
entonces me paro y miro con horror,
grito, hago que en mi mente
todos aquellos malos pensamientos se vayan lentamente
Esto solo puede ocurrir en un verano, éste será el verano más largo de mi vida según dicen por ahí, y como será intenso espero que todo vaya bien y nada acabe mal.
Bueno esta es mi carta, la cual presenté al concurso de cartas de amor del instituto y gané :p . Gracias a todos los que me habeis felicitado y enhorabuena a todos los participantes. Un saludo.
PATRIA Y AMOR
Puebla de Almoradiel, a 8 de febrero de 2010
Querida amiga,
Te escribo esta carta para decirte que aún no me he olvidado de ti, muchos años, de los cuales por una parte ni quiero acordarme cuantos son, han pasado. Yo era un pequeño niño, solo sabía mi nombre, Romeo me llamaban por aquel entonces. Recuerdo aún el último verano que pasamos juntos, cuando yo me bañaba en el río y tú me mirabas triste, porque sabías que me iría pronto de allí; cuando por las noches a escondidas yo leía tu historia, que cada vez me gustaba más y más. También recuerdo a mis amigos que con los ojos medio llorando me decían: “Tranquilo, algún día volverás y nunca más volverás a irte.”
Yo hacía como que no lo sabía, pero en verdad, mi humilde corazón se rompía en cachos. Así, sin padres, pasé ese verano. Aún recuerdo con toda perfección el día en el cual mis padres volvieron y me dijeron, mañana nos vamos de aquí, nos vamos a un sitio mejor, donde vamos a poder vivir tranquilos, y así fue. Me fui llorando, implorando que me dejaran contigo, ya que yo te quería demasiado.
Ocho años han pasado desde ese día, y alguna vez te visité, pero tú no estabas, cada vez que iba me decían que, o habías cambiado o no sabían nada de ti, hoy ya nadie se acuerda de los buenos momentos, como aquel invierno de 1989 en el cual te dieron una cara nueva, o el año nuevo de 2007 cuando por fin te pusiste a la altura de tus amigas y vecinas.
Me fui y te abandoné, al principio lloraba todos los días, un dolor tremendo me recorría el alma y ahora sigo recordándote, sigo amándote locamente, pero parece que tú me has olvidado, me has olvidado a mí y a miles de amigos más. Pasaste de nosotros por la codicia de tus padres, y de aquellos que te llevaban por el mal camino. Te llevaste a tu interior al resto de mi familia porque cada vez estabas más corrompida, pero ahora por fin se ve una luz, esa luz de la que tanto me hablaban y que yo nunca vi hasta hoy.
Esa luz que me recuerda los días de verano, en las cuales parece que el sol nunca se pone, esa luz que hace que tú seas una de las más bellas del mundo, que hace que cada vez que oigo algo bueno sobre ti, me sobresalte y me sienta orgulloso. Pero a la vez cuando oigo algo malo me resigno y digo: “Me da igual, yo la quiero tal y como es, con sus virtudes y con sus defectos.”
Ahora me paro, pienso y me pregunto, ¿por qué no vamos juntos hacia la luz? ¿Por qué no nos cogemos de la mano como cuando éramos niños inocentes? ¿Por qué?
Hay tantos porqués y tantas preguntas que me encantaría que contestaras, pero a la vez las dejaras en el olvido y que seamos dos felices que vagan, que yo me vuelva a bañar en el mismo río, ver a mis amigos, ver a mi familia, verte a ti mi querida Rumanía.
Espero que si has llegado hasta aquí, alguna lágrima haya bajado lentamente por tu mejilla tal y como me está pasando a mí. Y para que nunca más te olvides de mí te escribo este poema:
Un mes y cinco días ese es el tiempo que he estado sin actualizar, después de todo este tiempo, por fin puedo decir, soy feliz. No ha pasado realmente relevante sino un simple y pequeño cambio en la manera de ver las cosas, quiero dar las gracias por aquí también a todas las personas que me han ayudado y a las que no también, sobre todo, por no entrometerse. El globo explotó pero ahora he cogido uno nuevo y aún está vacío y espero que no se vuelva a llenar hasta dentro de mucho tiempo. Este tiempo me ha ayudado a vivir de manera diferente y sobre todo desde que uno de mis mejores amigos me hizo de reir a carcajada limpia delante del PC me di cuenta que es mejor ser feliz.
Ahora como siempre, pondré uno de mis poemas, esta vez dedicado a una amiga especial, gracias. El poema se llama Sangre y odio, espero que os guste.
Otro día más escribo en el blog, esta vez será sobre el tema de Navidad, esa fiesta religiosa que hasta los ateos esperan.Hoy quiero decir que ésta fiesta solamente sirve para gastar dinero, emborracharte y pasartelo bien, y ha perdido todo su esplendor religioso.
Buenas, esta es mi primera entrada en este mi blog. Quiero que este sitio se convierta en algo especial, para mí y para los que me rodean en cada momento, mi familia que siempre me ha apoyado, mis amigos y mis compañeros que están allí aunque a veces se les deje en el olvido.
Todo empezó hace unos años, estaba hablando con un amigo por nuestro queridísimo Messenger cuando el me dijo algo de Elsa Pataki. Así que, supongo que debido al aburrimiento empecé a escribir una "poesía" o "poema" si es que a eso se le puede llamar así. Aún la tengo por ahí escrita y pero para mí la más emotiva de todas fue la que hoy os mostraré.